miércoles, 25 de agosto de 2010

CONFESIÓN Y PERDÓN

Feliz el hombre a quien sus culpas y pecados
le han sido perdonados por completo.
Feliz el hombre
que no es mal intencionado
y a quien el señor no acusa de falta alguna
Mientras no confesé mi pecado,
mi cuerpo iba decayendo
por mi gemir de todo el día,
pues de día y de noche
tu mano pesaba sobre mí.
Como flor marchita
por el calor del verano
asì me sentía decaer.
Pero te confesé sin reservas
mi pecado y mi maldad;
decidí confesarte mis pecados,
y tù,Señor,los perdonaste.
SALMO 32(31).

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